El día 26 de Julio llegué a la habitación 514 de Ryerson University, una residencia situada en la calle Jarvis, con Church, cerca de Dundas Square, el centro de la ciudad de Toronto. Ha pasado mas de un mes desde eso, y lo sigo recordando como si hubiese sido ayer. La
514. Donde he llorado, he reido, donde me han dicho cosas tan bonitas y tan ciertas, donde me he emborrachado, donde he dicho mas de una vez
''que le jodan al mundo'', donde en un sitio para dos han llegado a dormir cuatro personas, y sin importar quienes eran, donde me he tirado horas con la musica a tope de volumen, fumando y pensando en que pasaria mas tarde, donde he llegado a las seis de la mañana, feliz, donde se me ha pasado el tiempo mirando por la ventana a la ciudad mas maravillosa del mundo. Una ciudad en la que tanto a las tres de la tarde como a las cinco de la mañana vas a encontrar a una persona dispuesta a hablar contigo, ayudarte, y a veces, decirte las cosas como son, aunque duelan.
Una ciudad calurosa, colorida, soleada, llena de luz, perfecta. Una ciudad en la que con un mes, te quedas corto con verla, te faltan las palabras para expresar lo mucho que la echas de menos. Una ciudad en la que me ha pasado de todo.
Una ciudad que es igual que yo. Eclectica. Una ciudad en la que he aprendido cosas muy importantes, tal vez en tan poco tiempo, que he llorado mas de lo que me gustaria. En la que me han dicho que ''el amor vuelve extraordinaria a la gente comun'', Una cosa dolorosa, pero extremadamente cierta. En parte el amor que he sentido es lo que hace que este despierta a las 3 de la mañana escribiendo todo aqui, intentando resumir en mi cabeza y en mi ordenador todo lo que ha pasado en 31 dias.
Echo en falta los abrazos, la voz, los besos de buenas noches, y las palabras de cierto personaje que no voy a olvidar nunca, si, el mismo que me dijo que le iba a echar mucho de menos y al que yo le cerre la puerta en la cara y le dije, ''adeu, bona nit'', ese. Echo en falta estar todo el dia sin hacer nada, disfrutando del poder reirme de todo, rodeada de nueve personas a las que quiero muchisimo. Echo en falta las canciones escuchadas en viajes de autobus de 12 horas, de Canada a EE.UU, con dos cascos compartidos, esperando a que nos creyeran que no era tráfico de niños, solo ibamos a Nueva York de viaje de estudios, en medio de la aduana. Echo de menos conversaciones a media voz para que nadie mas nos oyera, por que a demasiadas personas les interesaba de lo que hablabamos, echo de menos sus frases inteligentes,
y su manera de hacerme sentir mal, cuando yo no queria, pero aun asi, tener que darle la razon. Echo en falta estar escuchando como hablan en catalán las 24 horas del dia, su risa, su olor, sus ''Buenos dias'' cantando. Echo de menos las ganas de morir del dolor de barriga despues de una tarde riendome en el parque, fumando la pipa de los emiratis, la que solo te coloca durante 30 segundos.
Pero bueno, ya sabes, ''si vas a morir que sea del gusto, no de la envidia'' Echo en falta decirte ''callate, que no oigo'' y que él me dijera
''deja que me exprese, dejame sacar mis alas...'' aunque sabe que canta de pena. Echo en falta todo. Puedo extender esto hasta que escriba 9028398º832981 palabras mas, pero de qué serviria, sino de hacerme sentir peor.

También creo que echo en falta una cosa mas.
La felicidad. Ese tipo de felicidad que te mantiene despierto dias y dias sin ganas de comer ni dormir, esa felicidad que es adrenalina, esa felicidad que hace que te sientas mas vivo que nunca, ese tipo de felicidad que sientes pocas veces en tu vida.
Nunca pensé que iba a ser tan feliz. Y simplemente lo que quiero decir con todo esto,
es que quiero que el que sea feliz, lo sea hasta el ultimo suspiro.TORONTO.
BY: Sandra.
Por fin in home, sweet home.
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